Llegué a Starbucks en compañía de Lloyd cuando un olor a chocolate caliente me llegó de golpe.
— Bienvenidos a Starbucks ¿Qué desean llevar?
— Dos chocolates calientes —dijo mi abuela.
— ¿Qué tamaño?
— Venti —respondió ella adelantándose a mis peticiones.
— Gracias —le dije a la vez que le dirigía una sonrisa.
— Lo mejor para mi princesa —finalizó agachándose a besarme la frente
— Un Frapuccino Mocca Venti... ¿Y tu Pau? —le escuché decir de pronto a mi amigo.
— Un chocolate caliente tamaño Venti.
~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~
Bueno esta pequeña historia surgió en la clase de inglés mientras hacía una tarea que me pedía un flash-back con este tema (chocolate caliente) y realmente me encantó como quedo, así que decidí ponerlo acá.
miércoles, 8 de junio de 2011
lunes, 6 de junio de 2011
#Cuando Suena la Campana
Emily se encontraba en su asiento, retorciéndose levemente, preparándo sus músculos para correr y tratar de salvarse. El sonido del timbre no solo marcaba el fin de la jornada si no que de paso también marcaba el comienzo de la cacería, pero para su alivio, el reloj que se encontraba sobre el pizarrón parecía no moverse, aplazando su tortura, aunque lamentablemente esta tranquilidad no duraría demasiado, gracias al agudo y largo "ring" que se hizo presente en todo el establecimiento que daba a entender finalmente era hora de volver a casa, y aunque normalmente los estudiantes se relajan con este sonido, no era el caso de la castaña de ojos pardo que en ese momento solo se tensaba en su asiento, se preocupaba y comenzaba a estresarse mientras comenzaba a planear rapidamente en su mente un plan para escapar este día.
Trató de guardar todas sus pertenencias rápidamente y ocupar la menor cantidad de tiempo en bajar las escaleras para poder finalmente salir de aquel lugar e ir a refugiarse a su hogar, uno de los pocos lugares seguros que le quedaban a la quinceañera; pero justo cuando había cruzado la puerta de salida del recinto, frente a ella apareció Jackie, una rubia alta de ojos claros, una chica perfecta a la vista de cualquier chico, pero Emmy sabía bien que no era la princesita que aparentaba ser ante todos y la verdad es que no estaba ni cerca de serlo, ya que más bien parecía la bruja malvada del cuento, aunque al parecer de la chica esto no era un cuento, debido a que ella aún no lograba dislumbrar su final feliz o el típico "y vivieron felices para siempre" presente en todo cuento, y a veces parecía que este nunca llegaría, por lo que para Emily los cuentos no eran nada más que eso... cuentos, fantasía e irrealidad.
Como pudo intento esquivarla y correr, pero antes de que lograra llegar a la esquina apareció el resto de la pandilla, Tania, una pelirroja de finos rasgos; Kath, una morena despampanante y por último Sophie, una castaña bajita, pero no menos peligrosa que las demás, las tres chicas llegaron de la nada y no bastó mucho tiempo para que la rubia se les uniera nuevamente y las cuatro comenzaran a acorralar a la chica, formando un círculo a su alrededor que cada vez se volvía más pequeño y claustrofóbico. Las manos de las 4 muchachas comenzaron a prepararse para golpear, tirar y rompear todo lo que pudieran, cuando de pronto como un ángel caido del cielo su salvador llegó.
— Ni se te ocurra Jackie —dijo el muchacho tomándo el brazo de la aludida.
— Tho... Thomas —tartamudeó la ojiverde.
— Déjenla en paz de una vez, háganlo ahora, porque si las veo una vez más siquiera con la intención de hacerle algo se arrepentirán... y sabes que no juego hermanita.
Thomas era el hermano mayor de Jackie, se llevan por un año y medio, al igual que ella es rubio de ojos verdes y facciones definidas que parecían perfectas, pero su pelo era todo un revoltijo, lo que le daba un aspecto rebelde, su cuerpo se mantenía en forma, por lo que en su camisa se lograban ver parte de sus músculos, los cuales se marcaban en esta, tanto en la zona del torso como en los brazos. Al contrario de su hermana él era bueno, amable, divertido, simpático y preocupado, cada vez que podía la ayudaba y las veces que no lograba hacerlo se lamentaba en silencio por no haber podido frenar a su hermana y sus amigas. Era un chico sumamente guapo, alguien a quien todas deseaban.
— ¿Estás bien? —le preguntó acercándose a ella cuando las demás se fueron.
— Sí, muchas gracias —por algún motivo ella se ponía nerviosa con su presencia—, llegaste a salvarme... de nuevo.
— Por poco no llego —añadió cabizbajo.
— Pero lo hiciste —dijo Emily dirigiéndole una sonrisa.
Los dos se fueron caminando juntos, ya que Thomas se ofreció a acompañarla a casa.
— Gracias por to... —alcanzó a decir antes de ser interrumpida por los labios del rubio.
Sus labios eran cálidos y estaban pegados a los de ella, pero no de manera incómoda, por el contrario parecía que sus labios se amoldaban perfectamente a los de ella, fue entonces cuando una de las manos del chico se posicionó suavemente en la nuca de la muchacha, ella levantó los brazos y apoyó las manos tras de su cuello, sujetándose y disfrutando el momento.
— Nos vemos mañana —fue lo que él dijo al finalizar el beso.
Dicho esto él se marchó, y Emily quedó allí, en la puerta de su casa, con los dedos sobre sus labios viendo como Thomas se alejaba, veía como su silueta se iba volviendo más y más pequeña hasta que desapareció.
— Hasta mañana —susurró antes de entrar a casa.
Después de todo... tal vez los cuentos sí existen.
~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~
Hola, bueno les traigo esta pequeña historia que surgió en el colegio, debido a que por una actividad debíamos hacer un relato sobre la convivencia escolar, en la que yo decidí tomar el caso del bulliyng, lo entregué y quedó gustándome un poco la idea, por lo que la reescribí y arreglé... y bueno acá está, espero les haya gustado.
Trató de guardar todas sus pertenencias rápidamente y ocupar la menor cantidad de tiempo en bajar las escaleras para poder finalmente salir de aquel lugar e ir a refugiarse a su hogar, uno de los pocos lugares seguros que le quedaban a la quinceañera; pero justo cuando había cruzado la puerta de salida del recinto, frente a ella apareció Jackie, una rubia alta de ojos claros, una chica perfecta a la vista de cualquier chico, pero Emmy sabía bien que no era la princesita que aparentaba ser ante todos y la verdad es que no estaba ni cerca de serlo, ya que más bien parecía la bruja malvada del cuento, aunque al parecer de la chica esto no era un cuento, debido a que ella aún no lograba dislumbrar su final feliz o el típico "y vivieron felices para siempre" presente en todo cuento, y a veces parecía que este nunca llegaría, por lo que para Emily los cuentos no eran nada más que eso... cuentos, fantasía e irrealidad.
Como pudo intento esquivarla y correr, pero antes de que lograra llegar a la esquina apareció el resto de la pandilla, Tania, una pelirroja de finos rasgos; Kath, una morena despampanante y por último Sophie, una castaña bajita, pero no menos peligrosa que las demás, las tres chicas llegaron de la nada y no bastó mucho tiempo para que la rubia se les uniera nuevamente y las cuatro comenzaran a acorralar a la chica, formando un círculo a su alrededor que cada vez se volvía más pequeño y claustrofóbico. Las manos de las 4 muchachas comenzaron a prepararse para golpear, tirar y rompear todo lo que pudieran, cuando de pronto como un ángel caido del cielo su salvador llegó.
— Ni se te ocurra Jackie —dijo el muchacho tomándo el brazo de la aludida.
— Tho... Thomas —tartamudeó la ojiverde.
— Déjenla en paz de una vez, háganlo ahora, porque si las veo una vez más siquiera con la intención de hacerle algo se arrepentirán... y sabes que no juego hermanita.
Thomas era el hermano mayor de Jackie, se llevan por un año y medio, al igual que ella es rubio de ojos verdes y facciones definidas que parecían perfectas, pero su pelo era todo un revoltijo, lo que le daba un aspecto rebelde, su cuerpo se mantenía en forma, por lo que en su camisa se lograban ver parte de sus músculos, los cuales se marcaban en esta, tanto en la zona del torso como en los brazos. Al contrario de su hermana él era bueno, amable, divertido, simpático y preocupado, cada vez que podía la ayudaba y las veces que no lograba hacerlo se lamentaba en silencio por no haber podido frenar a su hermana y sus amigas. Era un chico sumamente guapo, alguien a quien todas deseaban.
— ¿Estás bien? —le preguntó acercándose a ella cuando las demás se fueron.
— Sí, muchas gracias —por algún motivo ella se ponía nerviosa con su presencia—, llegaste a salvarme... de nuevo.
— Por poco no llego —añadió cabizbajo.
— Pero lo hiciste —dijo Emily dirigiéndole una sonrisa.
Los dos se fueron caminando juntos, ya que Thomas se ofreció a acompañarla a casa.
— Gracias por to... —alcanzó a decir antes de ser interrumpida por los labios del rubio.
Sus labios eran cálidos y estaban pegados a los de ella, pero no de manera incómoda, por el contrario parecía que sus labios se amoldaban perfectamente a los de ella, fue entonces cuando una de las manos del chico se posicionó suavemente en la nuca de la muchacha, ella levantó los brazos y apoyó las manos tras de su cuello, sujetándose y disfrutando el momento.
— Nos vemos mañana —fue lo que él dijo al finalizar el beso.
Dicho esto él se marchó, y Emily quedó allí, en la puerta de su casa, con los dedos sobre sus labios viendo como Thomas se alejaba, veía como su silueta se iba volviendo más y más pequeña hasta que desapareció.
— Hasta mañana —susurró antes de entrar a casa.
Después de todo... tal vez los cuentos sí existen.
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Hola, bueno les traigo esta pequeña historia que surgió en el colegio, debido a que por una actividad debíamos hacer un relato sobre la convivencia escolar, en la que yo decidí tomar el caso del bulliyng, lo entregué y quedó gustándome un poco la idea, por lo que la reescribí y arreglé... y bueno acá está, espero les haya gustado.
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